Crónica Ballantine’s True Music Festival

La primera edición de Ballantine’s True Music Festival se resume en unos cortos pero intensos días de música. Un fin de semana en el que los barrios de Madrid se convirtieron en escenarios, y los festivaleros corrían de sala en sala en busca de mucha música y pocas colas. 

Ballantine’s True Music Festival pone fin a su primera edición de festivales en el centro de Madrid. Un festival que ha dejado opiniones dispares pero conclusiones concisas. Desde el principio, 140 conciertos en 17 salas en tan sólo dos días levantaba ya la incertidumbre entre los festivaleros. Dudas sobre los aforos, las distancias entre las salas, si se conseguiría acceder o no… y más incertidumbres que surgen cuando uno tiene más de un centenar de conciertos a los que ir y tan sólo dos días para ello. Sin embargo, todo fue sobre ruedas y los dos días de festival se convirtieron en una absoluta fiesta.

El festival culmina con más de 12.000 asistentes repartidos entre los dos días, que recorrían las salas míticas madrileñas como Joy Eslava, Sala But, Círculo de Bellas Artes, El Sol, Galileo Galilei o Costello Club. En la programación se podían ver los mejores nombres del indie y electrónica del país y algún que otro forastero, sin embargo debido a la masificación de conciertos, y por mucho que nos doliera, tuvimos que sacrificar más de uno.

Del viernes destacamos los directos de Kakkmaddafakka en el precioso escenario del Círculo de Bellas Artes, donde, como de costumbre, nos hicieron bailar desde principio a fin. Todavía con el ritmo noruego en el cuerpo, corrimos hacia los directos esperados de La Habitación Roja, los internacionales The Vaccines con lleno absoluto en Joy Eslava, o la noche más ecléctica a ritmo de Meneo.

Con las expectativas muy altas, y contra todo pronóstico, el sábado llegó lo fuerte. Comenzamos con un llenazo absoluto en una sala Galileo Galilei que entre su intimidad acogía a los irreconocibles y acústicos Lori Meyers, que con un registro al que no nos tienen acostumbrados nos enamoraron. El sábado siguió con perlas nacionales como Belako o Manel, con la propuestas más íntimas de Anni B Sweet o Nora Norman, y finalizaba a ritmo de Miss Caffeina en Costello Club.

Como amantes de la música en todos sus registros, la conclusión es totalmente positiva. Una sobredosis de música, pocas colas y mucha actitud. Lo que está claro es que el año que viene queremos volver a vivir este tipo de iniciativas y volver a disfrutar de escenarios tan especiales. Un festival en el centro de Madrid que oficialmente inaugura la temporada festivalera. Larga vida a los festivales y larga vida a los melómanos.

¡Festivales de verano, allá vamos!

Kakkmaddafakka_BallantinesTrueMusicFestival_1

 

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 − dieciocho =