Zaperoco significa ‘alboroto, revoltijo’, según la RAE. El nombre le viene que ni pintado. Y es que cuando cruzas sus puertas te adentras en el paraíso selvático que Andrea Zarraluqui ha pintado en su pared: palmeras, monos y aves exóticas que se asoman desde los azulejos a un espacio de sofás coloristas, mesas doradas y hasta leopardos de porcelana. Eso en la planta baja, en al de arriba papel de pared plagado de elefantes, sillas de mimbre y un ambiente algo más cálido y relajado, dos caras de un paraíso en el que queremos quedarnos.

Y ahora que ya esperas comer plátano frito y curry, aparece una barra de sushi y un despliegue de creaciones japonesas en carta que conviven en armonía con toques de la cocina tropical, con esos plátanos, esas especias, el maíz, los tubérculos y los cítricos. Y es que Zaperoco nació con el objetivo de ser japonés, pero la sangre canaria de los dueños necesitaba beber esa sabrosura.

Tú decides dónde comer: en la planta de arriba, más hecha a comidas largas y tranquilas, o en la de abajo, más dinámica, con esa barra de sushi y con la de cócteles, que promete un afterwork divertido o un fin de cena con movimiento de caderas.

¿Qué comer y beber?

Por un lado, tienes la barra de sushi, donde te elaboran tu plato japo-tropical al momento. Puedes tomar desde unos Nigris de vieira marinada con sake y crema de calabaza a unos de huevo de codorniz, confitura de tomate y plátano macho. Además de uramakis, makis y sashimis.

En carta, entrantes frescos como el Ceviche de corvina pisco, mango enchilado y leche de tigre de anacardo, y el Langostino tigre crujiente con salsa de sriracha y piña asada; y otros como las Gyozas de cerdo al vapor crema de calabaza, sisho verde y sabayón de trufa blanca y el Karaage de pollo marinado en shio koji, col china y kizami nori. Puedes continuar con un Ramen seco  huevo poché, maíz dulce y seta enoki, un Wagyu  a las 5 especies, emulsión de maíz y mini verduras o una Hamburguesa Zaperoco en arepa con shiitake, salsa de mostaza japonesa y “patatas” de taro.

De postre, trópico (casi) puro, a excepción del Coulant de chocolate con té verde matcha, crumble de jengibre y helado de limón. Representativos los Buñuelos de plátano canario con pan de especias, chocolate, pimienta y cacahuete con helado de vainilla y los sorbetes de frutas.

Hasta 15 tipos de cócteles completan la carta, además de la carta de sake. Todos de autor, solo un clásico indiscutible como es la Caipirinha. Por lo demás, hasta los que creas reconocer, tienen su toque, como el Tokio Bloody Mary, que se hace con sake, oporto tawny, zumo de tomate, zumo de limón, pimienta negra, tabasco, salsa worcestershire y sal de apio. A partir de aquí, la creatividad crece.

Horario

De lunes a miércoles de 13.30 a 17.00 y de 20.30 a 1.00; de jueves a sábado de 13.30 a 17.00 y de 20.30 a 2.30.

Sentencia Looc

Un sitio divertido, en ambiente y en cocinas. Eso sí, no es apto para puristas de la comida japonesa ni de la comida tropical en particular. Aquí las mezclas no siguen cánones, esto es el libre albedrío del sabor, la seriedad en la técnica japonesa y la sabrosura en todas partes. Como decíamos, diversión pura.

Guía de los 100 mejores restaurantes de Madrid, realizada por Looc.es

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