La ciudad con más “Art” del planeta

TEFAF (pronúnciese ‘teifaf’ para ser comprendido) es una feria. Y Maastrich una ciudad de Holanda con aire belga. En realidad, para llegar hasta aquí desde Madrid, lo más interesante es volar a Bruselas y coger un tren hasta el centro, donde el río Maas divide la urbe en dos partes.

Y, si la ciudad misma respira un aire internacional, la feria de arte más importante del mundo, TEFAF, que acaba de cumplir 25 años, también. Sus pasillos se llaman como las calles de París y Nueva York, y los stands son reproducciones del interior de catedrales y casas palaciegas. En las paredes cuelga un Picasso raro, pintado por el artista días después de ser abandonado por su mujer y sus hijos, junto a un Chagall, súper ventas, en el que el rostro del violinista en el árbol es verde. Mira uno a los asistentes con desconfianza. Y éste replica con un gesto al galerista que confirma la cifra, ‘sí, señor, son siete millones de euros’.

Algunos de estos visitantes a la feria son: una alemana septuagenaria con un alto moño blanco, un dandy inglés de cincuenta y muchos, acompañado de –quizá- su hijo, dos niñas que juegan entre esculturas griegas, un patrimonio nacional necesitado de incomes que se vende a elegir: ‘¿qué prefieres, Eleanor, un caballo o un busto griego?’. Para estos clientes, existen servicios de alto nivel y champagne & oyster bars, así como un ‘Concierge service’ para asesorar sus compras.

El precio de la entrada a la feria lo marca todo, ciento cincuenta euros que muy pocos arty lovers estarían dispuestos a pagar por ver… Y, sin embargo, en el centro de la galería Coll & Cortés, una de las pocas españolas que asisten a la feria, un bronce de Hércules y el Centauro realizada por Giambologna bien vale una misa frente a la Crucifixión de Leone Leoni y bajo una excelente pintura de las lágrimas de San Pedro por las cuales parece escurrir una evocación del mejor  Ribera. Unos pasos más allá, Avalokitèshvara es una escultura tibetana de bronce con once cabezas terminada alrededor del año 1400, con incrustaciones de plata, cobre y piedras semipreciosas en la galería londinense Rossi & Rossi, con una increíble presencia espiritual. A su lado, un Giacometti, de 1960 y una escultura pequeña de ‘El beso’ (1905) de Rodin que exhibe la galería Robert Bowman que supone el romanticismo absoluto. Clare Mc Andrew, que escribe cada año el informe TEFAF con las tendencias para este año, hablaba en los pasillos de un nuevo punto focal de coleccionismo en Indonesia y de la, quizá afortunadamente, preponderancia de Londres y Nueva York, en los próximos años como lugares hot. Y quizá otra de las mejores historias de esta edición de TEFAF ha sido la del anticuario neoyorquino Otto Naumann con la pieza más comentada: “Caballero de negro con gola blanca”, de Velázquez, que él mismo compró hace un año y medio por un millón y medio de dólares y ahora vende por 14 millones de euros…

Entre las secciones de la feria están Maestros de la Pintura Antigua, Antigüedades, Diseño, Alta Joyería…En arte contemporáneo destaca, cómo no, la galería Gagosian con un Jeff Koons: ‘Pluto y Proserpina’ (2010), de acero inoxidable recubierto de un color transparente y adornado con flores frescas que se cotiza en un millón de euros. En la sección de diseño, muebles de Rietveld, como su única silla roja, comparten espacio con Mackintosh y la propia Mira Nakashima, con los muebles de sequoia diseñados por su padre en los años 50. A su alrededor, el espacio es delicioso, y millones de rosas y tulipanes hacen de esta feria un lugar extrañamente único de nuevo a medio camino entre un museo, una mansión y una feria.

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