Recorremos el Madrid más literario

Recorremos las calles de Madrid desde una perspectiva literaria: edificios, rincones, parques y monumentos relacionados con el mundo de las letras. Un viaje apasionante que te hará retroceder en el tiempo y descubrir de una manera diferente la ciudad. Además, te animamos a que nos ayudes a completar la lista con tus comentarios.

Las aulas de Cela, Machado y Aleixandre

Lope de Vega, Machado, Aleixandre… Aprender Literatura donde ellos lo hicieron es posible si te matriculas en los institutos Cardenal Cisneros (Calle de los Reyes) y San Isidro (Calle Toledo), el más antiguo de la capital, heredero de los Estudios de la Villa (1346). Tras sus puertas afloraron los ideales de la Institución Libre de Enseñanza y se formaron genios como Quevedo, Pío Baroja, Camilo José Cela, Giner de los Ríos o Nicolás Salmerón.

El Barrio de las Letras

La casa de Quevedo, la de Lope de Vega, la de Cervantes y su lecho de muerte, en el convento de las Trinitarias, son algunos de los tesoros literarios escondidos en el Barrio de las Letras. “El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo mi vida sobre el deseo que tengo de vivir”. Así se despedía el escritor del Quijote de la Literatura tres días antes de su muerte. Lo hizo en su casa próxima al convento donde luego sería enterrado. Las anécdotas que ha dejado el barrio más literario de la capital son numerosas. Por sus esquinas se paseaban el jorobado Ruiz de Alarcón, venido de México, y el joven Calderón de la Barca, que había sido soldado en Flandes.

Tertulias en el Ateneo

El Ateneo, una de las sedes culturales más importantes de Madrid, fue fundado en 1835 de la mano de Ángel de Saavedra, Salustiano Olózaga, Mesonero Romanos, Alcalá Galiano, Juan Miguel de los Ríos, Francisco Fabra y Francisco López Olavarrieta. ¿Su objetivo? Fomentar la actividad intelectual. Por sus distintas sedes –el Palacio de Abrantes, la calle Carretas, la plaza del Ángel, la calle Montera y la calle del Prado, donde está instalado en la actualidad– han pasado seis presidentes de Gobierno, los gestores políticos de la Segunda República y lo más granado de la Generación del 98, la del 14 y la del 27. Conserva una de las mejores bibliotecas de España en fondos de los siglos XIX y XX, sobre todo en revistas y publicaciones.

Las casetas de la Cuesta de Moyano

En 1925, un grupo de escritores y libreros tomó la determinación de conseguir una Feria del Libro fija. Fueron al Ayuntamiento, en manos del conde de Vallellano y consiguieron instalar en la calle Claudio Moyano 30 casetas de libreros. Situado junto al Jardín Botánico, este espacio sigue abierto y se ha convertido en todo un clásico en la venta de libros. Desde su instalación no ha cerrado nunca.

El corral de La Pacheca

Arranca el Siglo de Oro en España y nombres como Calderón de la Barca, Lope de Vega o Tirso de Molina comienzan sus andanzas literarias. El boca a boca lleva sus historias al teatro, pero no son muchos los espacios donde poder representarlas, por lo que hubo que recurrir, entre otros lugares, al patio de La Pacheca -un corral de gallinas, propiedad de María Pacheco, que años más tarde (1853) pasó a llamarse Corral del príncipe-. En él, obras como ‘Fuenteovejuna’ se convirtieron en auténticos éxitos populares. No había amante de las letras que se preciara que no probara suerte con este género. Ubicado en la plaza Santa Ana, el antiguo Corral de la Pacheca es hoy el Teatro Español.

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