Valencia: el lado más hipster de la capital del Turia

Desde que el universo moderno adquirió el calificativo de ‘hipster’ la fascinación por el bar viejo ha ido en aumento. Locales que cuidan con obstinación el interiorismo, la atmósfera, el servicio y la oferta. Este es el nuevo concepto de bar que se abre paso en las principales ciudades españolas siguiendo la estela de las capitales europeas más cool. La tasca de toda la vida le planta cara a la crisis con gin tonics en su carta, cocina de calidad y moderación en los precios. La capital del reino fallero y paellero se ha rendido a la moda. Hemos recorrido sus calles en busca de esos locales que no necesitan el doble filtro de Instagram para trasladarnos en el tiempo y esto es lo que hemos encontrado. Toma nota.

Chico Ostra

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La cafetería Chico Ostra debe su nombre a un libro de poesía de Tim Burton, “La melancólica muerte del Chico Ostra”, que narra historias de niños peculiares. Abierto desde 2010 en el número 15 de la calle Músico Belando, éste es un espacio interactivo abierto a propuestas culturales en el que estar a gusto con precios asequibles y un trato cercano. Su carta está pensada para que puedas merendar o cenar a cualquier hora: tartas caseras, muffins artesanos, tostadas, sandwichs, montaditos, ensaladas, humus, salmorejo, tartaletas de champiñón… Y casi todo es casero. Además, sus paredes están destinadas a exposiciones y sus estanterías y percheros a libros de segunda mano que puedes leer en el local o comprar, y ropa también de segunda mano. Para rematar el día nada como un gin tonic.

A favor: buena música y luz natural.

En contra: hay mucha humedad en el ambiente, nada de extrañar en una ciudad como Valencia.

Café Tula 

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Fue el primero que se atrevió a romper con la estética tradicional de los bares de la zona y triunfó. Tula es un punto de encuentro perfecto para arrancar la tarde y ver en qué acaba la noche en pleno barrio de Ruzafa, en la esquina entre las calles Cádiz y Literato Azorín. Todo ello en un ambiente de barrio, con gente joven o de espíritu joven y llena de energía positiva. A ello ayuda la decoración, una mezcla de rojos, azules y naranjas con papel de pared y lámparas de los años 60. Su carta la componen infusiones, tostadas, batidos, muffins, pastas, granizados de mojito sin alcohol, cafés y tés, cócteles y su especialidad: la crema fría de café.

A favor: la música se sale de los circuitos más comerciales pero es muy fácil de oír. Además, tienen radio en directo en su página web.

En contra: resulta difícil encontrar aparcamiento cerca.

Pica’p Bar

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Inspirado en un local ficticio de la literatura valenciana, Tranvía a la Malvarrosa –Manuel Vicent–, este espacio ha sabido combinar a la perfección decoración y buena cocina. A diferencia de los dos bares anteriores, este se aleja del concepto más estricto de la tapa y ofrece en su carta platos con pura esencia mediterránea. Ello no quiere decir que no puedas escoger entre una amplia variedad de ensaladas, croquetas, tablas de ibéricos, tostas, mini hamburguesas… En sus presentaciones no falta ese toque de modernidad que caracteriza la esfera hipster, todo ello desde el respeto a los sabores tradicionales y a lo artesanal. Para beber, si tienes un día sano, el zumo de naranja natural; si tienes ganas de marcha, pídete un vaso de vermú casero, que lo preparan como se tiene que preparar (con naranja y aceituna).

A favor: el ambiente es muy acogedor en todos los sentidos.

En contra: los precios son un poco elevados para las cantidades que sirven.

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